Llevo más de 70 años en los bares de este país. He visto a la gente reírse, discutir, enamorarse y reconciliarse alrededor de una mesa con un vaso en la mano. He estado en todas las celebraciones: las que salen en el periódico y las que nadie cuenta. Y, si algo tengo claro después de todo este tiempo, es que lo mejor de este país no pasa en los escenarios grandes. Pasa en la calle. En esa plaza de toda la vida donde el bar te da la sombra justa, donde el niño corre y el abuelo lo mira desde el banco, donde cualquier tarde puede convertirse en algo que luego se cuenta.
Por eso cuando La Juan Gallery me vino con esto, no me lo pensé dos veces.
Qué locura buscar a La nueva folclórica del siglo XXI. Pues para nada. Mas que necesario. Que qué es eso. Pues chica, un certamen para encontrar las voces buenas que tienen algo que deducir desde la copla, desde lo popular. Desde lo nuestro de verdad, vaya, sin tonterías ni postureos. Seis finalistas. Una plaza de Madrid. Un piano, un jurado y la gente, que siempre acaba siendo lo más importante. Y al final, quizás, una nueva coplera con ganas de dar guerra.
Oye, yo hago esto porque no va de recrear el pasado. Va de reivindicar nuestras cosas, y qué hay más nuestro que echar un rato en la plaza, cantar, escuchar música, aplaudir porque te sale del alma. La verbena de toda la vida, pero con los ojos bien abiertos al siglo en que vivimos.
A mí eso me suena a hacer patria de la buena. Así que aquí estoy, arreglá pero informar, arremangá y con ganas. Como siempre.
Si quieres saber más del certamen — convocatoria, fechas, cómo participar — lo tienes todo en larevoltosa.es/folclorica-s-xxi. Y para seguir la evolución en tiempo real, ya sabes dónde encontrarme: en Instagram y en TikTok, donde cuento todo lo que me va pasando.
Nos vemos en la plaza, chata.